En lo que va del año, el precio del kg de pan aumentó hasta un 50 por ciento en la mayoría de las panaderías de la ciudad. Otras aplicaron incrementos que van del 20 al 40 por ciento, aunque reconocen que lo hacen sólo para no perder clientes. No se descarta un nuevo aumento en los próximos días a partir de la escasez de trigo en el mercado interno.
El pan es considerado un artículo de primera necesidad en la mesa de las familias argentinas, y uno de los alimentos de mayor consumo en los hogares de menores ingresos. De ahí que parece absolutamente desproporcionado el nivel de aumentos que ha sufrido entre enero y abril de 2018, y que supera notablemente el índice de inflación acumulado en el primer trimestre del año.
El precio del kg de pan en San Nicolás se encuentra entre los 28 y 60 pesos, de acuerdo a la calidad de los ingredientes utilizados. Aunque la mayoría de las panaderías lo vende entre los 30 y 35 pesos. De acuerdo a un relevamiento de precios realizado por EL NORTE en comercios del rubro panificación ubicados en distintos puntos de la ciudad, los incrementos aplicados son variables. Una panadería del microcentro que en enero vendía el kg de pan a $25 hoy lo tiene a $35, es decir un 40% más caro. En tanto que un local ubicado sobre Illia, en la zona norte de la ciudad, el kg de pan que vendía en enero a $20 hoy lo tiene a 35, lo que representa un 75% de aumento.
Las denominadas panaderías «boutique» aplicaron incrementos menores en virtud de que el precio del producto es mucho más caro que en la media de las demás panaderías, básicamente por los ingredientes utilizados. En este tipo de panaderías, el kg de pan que a principios de año se vendía a $50 hoy se vende a $60, es decir, un 20% más caro.
“Yo tengo el kg de pan a $30, pero porque no hago reparto a domicilio y apunto a no perder más clientes”, le dijo a este medio un panadero de zona sur. “En realidad tendría que venderlo a $40, pero si lo pongo a ese precio se me van los clientes”, añadió el comerciante.
El trigo
Lo primero que hay que entender es que el aumento de los productos de panificación se enmarca dentro de un contexto de incrementos generalizados en los costos de producción: gas, luz, impuestos, salarios de empleados, cargas sociales, etc.
Aunque el factor decisivo pasa por el costo del insumo básico, la harina de trigo. En lo que va del año, la bolsa de harina que se baja en las panaderías de San Nicolás para la elaboración de productos panificados aumentó casi un 70% por ciento, incremento que -en forma más moderada- se trasladó al consumidor final.
La bolsa que en enero de 2018 valía $ 280 ahora cuesta $ 470 (68% más caro), a lo cual es preciso sumarle el 21% de IVA. De acuerdo a lo que le explicó a este medio un proveedor de Molinos, la movilidad del precio de la bolsa de harina responde al valor del trigo. Bien, desde noviembre de 2017 al día de la fecha el precio del trigo aumentó un 80 por ciento, en virtud de que una parte de la producción que estaba destinada al mercado interno terminó siendo exportada. Es decir que se exportó más de lo debido, lo cual redujo la oferta interna y con ello subió el precio. La fórmula es bien conocida: ante la escasez el precio aumenta. Además, en el mercado hay trigo de diferente calidad según el nivel de gluten que tiene. El de mayor calidad aumenta todavía más. Lo cierto es que -muy probablemente- hasta la próxima cosecha el precio del insumo básico de cualquier producto de panificación no va a bajar.
Otros costos
Pero el panadero también tiene que afrontar el aumento en la tarifa de gas, que ronda el 40 por ciento. El gas es el insumo energético principal en el proceso de producción. Algunas panaderías tienen un horno y otras -más grandes- cuentan con dos hornos. En cualquier caso, las boletas de servicios públicos que hoy les está llegando representan un dolor de cabeza para un contexto de caída de ventas.
Para ponerlo en números concretos, una panadería nicoleña importante, con dos hornos y diez empleados, pasó de pagar $ 6000 a $ 10.000 por el servicio de gas. Y de $ 11.000 a $ 27.000 de luz. En tanto que otra panadería más pequeña recibió una factura de luz de $ 18.000, y una de gas de $ 6.000.
Rentabilidad
El problema del costo de la harina es real. Pero lo que nos mata son los impuestos y servicios”, le explicó a EL NORTE uno de los empresarios panaderos más importantes de la ciudad. “Yo tengo diez empleados en blanco, con lo cual pago 150 mil pesos de leyes sociales. A eso hay que sumarle la luz, el gas y los impuestos La situación es muy difícil de sostener, porque si trasladás todo el costo el producto no se vende. La gente anda con lo justo. Antes el que iba a trabajar a las 6 de la mañana compraba medio kg de biscochitos. Hoy compra un cuarto, y cada tanto”, agregó el mismo panadero.
“Las tarifas y los impuestos son letales para los que estamos en regla con todo. Y eso impacta de lleno en la rentabilidad, porque el consumo no levanta y los costos siguen aumentando”
EL NORTE