Odebrecht: el acuerdo entre las fiscalías de Argentina y Brasil provocará una hecatombe mayor que la de los cuadernos de las coimas K

La Secretaría de Cooperación Internacional de la Procuraduría General de Brasil, informó ayer que la información y pruebas que constan en las declaraciones de los arrepentidos de Odebrecht, Marcio Faria y Luiz Mameri, está a disposición de las autoridades judiciales argentinas.

A partir del pedido de los fiscales comenzarán a llegar, directamente a los respectivos juzgados, información de estos arrepentidos, respecto decuánto se pagó, a quién se le pagó, dónde se pagó, y cómo se pagó la coima.

Las informaciones que surgen del proceso del Lava Jato en Brasil sugieren que el valor de las coimas por las obras en las que participo la empresa Odebrecht y las empresas de cada uno de los consorcios en Argentina,superarían los USD 100 millones (a diferencia de los «por lo menos USD 35 millones» que constan en las declaraciones de la empresa ante del Departamento de Justicia Americano).

Las afirmaciones de los arrepentidos de la empresa Odebrecht en sede judicial involucran al ex ministro Julio De Vido, algunos de sus colaboradores como Roberto Baratta y el empresario Carlos Wagner (hoy arrepentido) entre otros.

En los sistemas de la Gerencia de Operaciones Estructuradas de la constructora brasileña, constan las transferencias, los nombres reales de los seudónimos que fueron utilizados y los datos de los bancos y cuentas a las que fueron destinados los pagos ilegales.

El primer envío será para el proceso del Soterramiento del Sarmiento a cargo del fiscal Franco Picardi y el Juez Marcelo Martinez Di Giorgi.

La documentación a recibir, generará una hecatombe tan o más grande que la provocada por los cuadernos del chofer Oscar Centeno, considerando que no llegarán relatos de reuniones, sino que llegarán pruebas de los pagos realizados, de qué obra publica, y cuál era el seudónimo utilizado para cubrir al ex funcionario corrupto.

El 18 de agosto del 2015, afirmé que el ex presidente Lula Da Silva iría preso.
En ese momento, no existía ni una sola denuncia penal en su contra pero en un ejercicio académico, en una clase de la Universidad (utilizando la teoría de los juegos de John Forbes Nash y John Harsanyi) analizamos cuáles eran las posibilidades de que un presidente de una empresa privada o de un país estuviera al margen de lo que hacían sus directores o ministros.

Ampliamos, en el mismo ejercicio, la teoría de la «Ceguera Deliberada», en que el principal ejecutivo -público o privado– no se interesa por saber, para el caso en que le pregunten, no necesite mentir.

En ninguno de los resultados fue posible justificar que la más alta autoridad de la empresa o del país estuviera ajena al robo que se hacia en la órbita de su responsabilidad.

El ex presidente Lula tiene hoy 6 procesos penales, dos investigaciones en curso, y una sentencia confirmada en segunda instancia por el cargo de corrupción y lavado de dinero, y según muchos defensores del ex mandatario, fue solamente «un departamento de fin de semana».

Al margen de las detalladas anotaciones del chofer Centeno sobre que el destino de varios de los bolsos sería el departamento presidencial, a la luz de las mismas simulaciones académicas, es muy difícil suponer que el matrimonio presidencial estuviera ajeno a lo que pasaba con sus ministros y secretarios más cercanos.

Si sumamos al análisis que dichos funcionarios no tenían ningún valor agregado por su conocimiento en el área de actuación y más bienocupaban el cargo por ser personas de extrema confianza, la hipótesis de conocimiento efectivo del recibimiento de coimas, se sustenta por si sola.

Por supuesto, estas teorías no tienen fundamento judicial y estará a cargo de la justicia probar la participación (o no) de la ex presidente en este caso.
Los tres años sin registros en los cuadernos de Centeno llaman mucho la atención porque es un período muy amplio de tiempo como para suponer que en ese lapso se detuvo la recaudación.

Ampliamos, en el mismo ejercicio, la teoría de la «Ceguera Deliberada», en que el principal ejecutivo -público o privado– no se interesa por saber, para el caso en que le pregunten, no necesite mentir.

En ninguno de los resultados fue posible justificar que la más alta autoridad de la empresa o del país estuviera ajena al robo que se hacia en la órbita de su responsabilidad.

El ex presidente Lula tiene hoy 6 procesos penales, dos investigaciones en curso, y una sentencia confirmada en segunda instancia por el cargo de corrupción y lavado de dinero, y según muchos defensores del ex mandatario, fue solamente «un departamento de fin de semana».

Al margen de las detalladas anotaciones del chofer Centeno sobre que el destino de varios de los bolsos sería el departamento presidencial, a la luz de las mismas simulaciones académicas, es muy difícil suponer que el matrimonio presidencial estuviera ajeno a lo que pasaba con sus ministros y secretarios más cercanos.

Si sumamos al análisis que dichos funcionarios no tenían ningún valor agregado por su conocimiento en el área de actuación y más bienocupaban el cargo por ser personas de extrema confianza, la hipótesis de conocimiento efectivo del recibimiento de coimas, se sustenta por si sola.

Por supuesto, estas teorías no tienen fundamento judicial y estará a cargo de la justicia probar la participación (o no) de la ex presidente en este caso.
Los tres años sin registros en los cuadernos de Centeno llaman mucho la atención porque es un período muy amplio de tiempo como para suponer que en ese lapso se detuvo la recaudación.

INFOBAE

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