El Indec estimó que al cierre del tercer trimestre el promedio de recursos monetarios de una familia fue de $33.839, pero poco más de 4 de cada 10 no llegó a sumar los $22.558 que para entonces valuó la cesta total de alimentos y servicios en el Gran Buenos Aires
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Los efectos de la recesión, juntamente con la creciente precariedad del trabajo total en el conjunto de la economía, y pérdida de poder adquisitivo del conjunto de la población en el período julio a septiembre, quedaron claramente reflejado en la actualización de la estadística del Indec de Distribución del Ingreso.
Los datos que surgen de la última Encuesta Permanente de Hogares en 31 aglomerados del país que nuclean a 9,15 millones de familias y 27,84 millones de personas, arrojaron un ingreso medio de $33.839, con valores extremos de $6.760 para el 10% inferior y $93.360 para el decil superior.
De ahí surgió que poco más del 40% del total no llegó a reunir al cierre del tercer trimestre los recursos monetarios para poder acceder a la compra de la canasta básica total, de alimentos y servicios básicos, que determinan, en términos de ingreso el umbral de pobreza del país, y que según relevamientos privados ascendió a un rango del 30 por ciento.