Mientras el consumo cae fuertemente en supermercados, despensas y verdulerías, la Feria de la Estación sigue recibiendo una importante cantidad de vecinos que buscan precios más bajos y productos frescos. Igualmente, los productores explican que se mantiene el nivel de clientes aunque baja el promedio de compras. EL NORTE dialogó con los nicoleños que están en ambos lados del mostrador.
La relación precio/calidad es la variable fundamental al momento de analizar cualquier escenario de consumo. Y adquiere mayor relevancia en tiempos de crisis económica, donde cuidar el bolsillo requiere un esfuerzo extra ya que supone resignar comodidad en pos de lograr un mejor rendimiento en la capacidad de compra.
De ahí que no sorprende la cantidad de nicoleños que eligen comprar alimentos en la Feria de la Estación, un espacio donde los productores de San Nicolás y la zona ofrecen mercadería fresca y –por lo general- a precios más económicos que en la mayoría de los supermercados y/o despensas de barrio. “Vengo todos los domingos. El ahorro es grande y me llevo mercadería que me dura toda la semana”, comentó Alicia, una docente de barrio Don Bosco que incorporó el hábito de acudir a la feria de la Estación desde finales del año pasado. “Mi situación económica es la misma de cualquier familia de clase media. Tengo que cuidar el gasto en cualquier compra. Y más en alimentos, donde los precios aumentan todos los días”, añadió.
Oscar trabaja en una metalúrgica y con su salario tiene que alimentar seis bocas todos los días. “Vengo aquí desde hace unos años porque hay productos frescos y un poco más baratos que en los comercios de mi barrio”, dijo el hombre que vive en la zona centro. “La situación está muy brava para todos. Antes yo compraba productos para consumir en la semana y otros para guardar en el freezer. Ahora me llevo sólo lo que necesito para la semana”, agregó.
EL NORTE recorrió ayer la feria para recoger –también- el testimonio de los productores locales y de la región, que encuentran en este espacio un lugar donde colocar sus productos.
“A pesar del momento feo que estamos viviendo, la gente sigue viniendo porque no puede dejar de comer. Lo que sucede hoy es que hay mayor flujo de gente en determinados días del mes que en otros. Cuando es tiempo de cobro de salario la feria se llena de gente, pero sobre el final del mes la concurrencia afloja”, explica Susana Acosta, una de las referentes de la Cooperativa Frutihortícola que preside Sergio Leiva. “Acá se puede encontrar un kilo de morrones a 90m esos cuando en otros lugares llega a costar hasta 200 pesos”, advirtió.
Apoyo municipal
La Feria Frutihortícola cumplirá 10 años el próximo 20 de septiembre. Cuenta hoy con unos 55 puestos en los que se pueden conseguir frutas, verduras, pescado, pollos, quesos, pastas, carne de cerdo, carne bovina y productos de granja, entre otros. Funciona los sábados y domingos de 7:30 a 13:30, en el playón de la Estación de trenes. Los administradores de la Feria tienen una larga lista de productores que quieren sumarse, aunque la infraestructura del lugar –por el momento- no permite ampliar la oferta. La idea es reproducir espacios similares en zona norte y zona sur. El dato importante es que la feria cuenta con fuerte apoyo del municipio, que entiende que este tipo de emprendimientos son importantes para el desarrollo de los productores locales y favorece el consumo de una importante cantidad de vecinos. “El Dr. [Ismael] Passaglia nos ha ayudado siempre. Es muy importante para nosotros contar con el apoyo del municipio”, comentó Susana, quien señaló que el actual titular del Instituto de la Vivienda hace allí sus compras todos los fines de semana.
El otro dato significativo es que no hay distinción de clases socio-económica entre los clientes, ya que se puede ver a gente que se mueve en transporte público como a personas que se bajan de vehículos de alta gama.
Los productores
José es productor de hortalizas. Sus costos se han disparado con la inflación y la suba del dólar. “La lata de semillas que antes valía 1000 pesos ahora me cuesta el doble. Y nuestras ventas cayeron un 50 por ciento en relación al año pasado. Está muy difícil la situación”, cuenta José.
Hay algunos precios que bien sirven de referencia. Un kg de chaucha se puede conseguir allí a $160, el morrón verde a $100 y el morrón rojo a $160. El kg de zapallitos a $50. Y el tomate puede costar desde $25 a $60 el kg, de acuerdo a la calidad. Los clientes que conversaron con este medio manifiestan que más allá de los precios también valoran que la feria ofrece productos frescos. Un salame chico puede costar allí unos $50, y el kg de queso cremoso $110, siempre de buena calidad.
Pascual, también productor de hortalizas, explica que “viene mucha gente del centro a hacer la compra de toda la semana”.
Joaquín Aguer es productor de quesos en la zona de La Emilia. “Otros años se vendía más. Lo que está pasando ahora es que viene la misma cantidad de gente que antes, pero consume menos”, aseguró. “Lo que cae para nosotros es la rentabilidad. Yo el año pasado pagaba la mitad de lo que hoy pago de luz. Ni hablar del costo del alimento para los animales, que está dolarizado. Por eso la rentabilidad se va licuando”, añadió Joaquín.
Primo Vázquez es productor de hortalizas. Nació en Bolivia y desde el año 2000 produce en nuestro país. Ha vivido épocas buenas y otras no tan buenas. “Hoy las ventas han caído un poco, pero la gente no puede dejar de comer con lo cual este rubro no se ve tan afectado como otros”, cuenta. En su caso la rentabilidad ha disminuido en virtud de que el aumento de los costos de producción (semillas, agroquímicos, etc) no se trasladan en su totalidad al precio final. “Más allá de que en la feria se pueden encontrar precios un poco más baratos, lo que valora la gente es que aquí encuentra productos frescos. De hecho, muchos se llevan un kg de lechuga porque saben que les va a durar toda la semana”, apuntó Vázquez.
Menos compras
Ariel López es tesorero de la Cooperativa que administra la feria. “El flujo de gente en relación a otros años sigue siendo estable. Lo que ha disminuido es el promedio de compra, porque hoy el cliente gasta menos que antes”, cuenta López.
“La rentabilidad del productor es el gran tema, porque los costos le suben y si los traslada al producto entonces le cae la venta. Cuando te das cuenta, salís empatado. Hoy el margen de ganancia se ha achicado mucho”, explicó. Como ejemplo, López se refirió al caso de unos fideos fabricados con morrones que tenía a la venta en mostrador. “Yo hoy vendo esta bandeja de fideos a $90, pero porque no le traslado todo el costo del precio del morrón sino lo tengo que vender a $100 o $110”, aseguró.
Eduardo es productor de quesos y fiambres de la localidad de Pergamino. Y fue uno de los primeros en sumarse a la feria de la Estación. “Estamos todos en la misma situación: resignamos rentabilidad para mantener las ventas”, afirmó.
Durante la permanencia de EL NORTE en el lugar, el flujo de clientes no se detuvo. Recorren los puestos de punta a punta, y comparan con los precios de otros lugares. “Venimos con mi marido desde barrio Oeste. Le estoy haciendo caso al Presidente. Camino”, dijo Ester con una risa cómplice.
TEXTUALES
“Tuvimos una época de ventas muy flojas durante el año pasado. Ahora está remontando un poco, mayormente porque no se traslada a precios el mayor costo que estamos teniendo. Si los trasladás, te compran menos”.
LIDIA, productora de hortalizas
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“La gente hoy lleva lo que necesita para la semana. Otros años se vendía más. Lo que está pasando ahora es que viene la misma cantidad de gente que antes, pero consume menos”.
JOAQUÍN, productor de quesos
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“Hoy viene la misma cantidad de gente que antes, pero se cuidan mucho más en la compra. Eso se refleja en la caída de las ventas. Hoy tenemos un fin de semana fuerte, uno más o menos y otros dos flojos”.
ARIEL, tesorero de la Feria
EL NORTE