Escasean algunos productos y esperan fuertes aumentos en precios de los alimentos

Los supermercadistas locales atraviesan -desde hace semanas- momentos muy difíciles a partir de la baja en el consumo producida por el proceso inflacionario que obliga a actualizar precios para no perder al memento de reponer los productos. Pero -ahora- los inconvenientes se profundizan a partir de que los grandes mayoristas suspendieron la entrega de mercaderías como reacción a la volatilidad cambiaria. Estiman que a partir de esta semana se podrían producir aumentos mayores al 10 por ciento en góndolas.

Los supermercadistas están recibiendo «balas» desde distintos flancos. El aumento de costos (tarifas, impuestos, empleados) y la caída del consumo por pérdida del poder adquisitivo del asalariado vienen socavando la rentabilidad del sector. Pero, al mismo tiempo, la escalada inflacionaria y la volatilidad cambiaria completan un combo que impacta gravemente a partir de la suspensión del envío de mercadería por parte de las grandes mayoristas. “El supermercadista no se guarda ningún producto. Lo que está sucediendo es que se ha cortado el envío de mercadería”, explica Omar Fanaro, gerente de Milenio, la entidad que agrupa 14 comercios distribuidos en diferentes zonas de la ciudad.

“No envían porque no tienen precio, dicen”, comenta Fanaro, responsable de la comercialización con los mayoristas que proveen a los supermercados asociados a Milenio. “El momento es muy difícil, y los argentinos de cierta edad ya sabemos de lo que se trata porque experiencias como esta nos sobran”, analiza.

Es bueno aclarar que -por el momento- no hay desabastecimiento y se espera que la situación se normalice con el correr de las horas. Desde el sector supermercadista aseguran que se está hablando con la Secretaría de Comercio y se esperan respuestas en ese sentido, pero fundamental que el panorama se tranquilice.

“La situación es complicada porque hoy no nos están entregando productos. Y los que entregan tampoco están respetando lo acordado. Por ejemplo, lo que yo compré el viernes a 10 pesos el lunes probablemente me lo descarguen a 11 o 12 pesos”, advirtió Fanaro. “Si bien el supermercadista es uno de los afectados de esta cadena, el más perjudicado siempre es el asalariado sobre el que impacta finalmente el aumento que aplican los proveedores. De lo contrario no puede reponer”, sostiene Fanaro. “Es obvio que la gente se va a enojar si hoy encuentra un producto más caro que ayer, pero la realidad es que el que no traslada una parte de los aumentos que le aplican no puede trabajar”, añadió.

«Venta suspendida» fue el mensaje que empezó a llegar a los supermercados. “No son solo los alimentos. Incluso ni los fabricantes de bolsas están cotizando ni entregando productos”, explicó otro supermercadista nicoleño. La mayoría de los proveedores venía aplicando aumentos de entre 5 y 10 por ciento hasta que decidieron suspendieron las ventas. Según coincidieron las personas consultadas por este medio, a partir de la semana que comienza mañana los incrementos se ubicarían entre un 10 y un 20 por ciento como consecuencia del salto «mortal» que diera el dólar.

Dólar y góndolas

“En este país el precio del dólar impacta en las góndolas. Los productos enlatados llevan acero, las bolsas tienen polietileno, etc, todas materias primas que se mueven al ritmo del dólar. Las pastas y los productos de panificación subieron como consecuencia de la suba de la harina atada al precio del trigo. Lo mismo sucede con muchos otros productos”, cuenta Fanaro.

La falta de listas es algo habitual en momentos de fuertes subas del dólar o procesos de incertidumbre cambiaria. Ahora se espera que su efecto termine potenciando el proceso de estancamiento del consumo que ya venían enfrentando las góndolas. El otro aspecto que se ha producido es la baja de las promociones que aplicaban los mayoristas.

“Claro que bajó el consumo de alimentos. Pero también se han modificado los hábitos de compra. Ha caído el consumo de carnes rojas y creció el de pollo y determinados cortes de cerdo. También se disparó el consumo de fideos baratos. Las gaseosas tradicionales fueron reemplazadas, en el mejor de los casos, por otras de segundas marcas”.

La nueva suba del dólar llega en un momento muy duro para el consumo. En junio -último dato disponible- las ventas de los productos de la canasta básica (alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza) cayeron 2%, según la medición de Kantar Worldpanel, que proyecta un escenario pesimista para lo que resta del año.

La proyección del año se ve afectada principalmente por la caída del salario en términos reales – crecen por debajo de la inflación- y su fuerte impacto en la base de la pirámide. La baja en la demanda es acompañada por una fuerte suba en los precios. En julio, la canasta básica tuvo un incremento del 4,8% y así acumuló en lo que va del año un aumento del 19,1%, según la medición de Scentia. Por categoría, las subas en lo que va del año fueron lideradas por los alimentos secos, que acumularon un alza del 31,5% entre enero y julio, seguidos por los perecederos (con un 22,4%), bebidas sin alcohol (18,9%) y desayuno y merienda (17,9%)

EL NORTE

 

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