Cinco personas condenadas por venta de estupefacientes

En un juicio múltiple, la Sra. Juez del Tribunal en lo Criminal N° 1, Dra. Laura Mercedes Fernández, resolvió condenar a Diego Javier Belis, a Águeda Elizabeth Herrera, a Rubén Darío Sánchez, a Matías Hernán Duarte y a Gabriela Edith Molina, a penas de cuatro años de prisión.

La Sra. Juez del Tribunal en lo Criminal N° 1, Dra. Laura Mercedes Fernández, resolvió condenar a Diego Javier Belis, como autor penalmente responsable de los delitos de comercialización de estupefacientes y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, en los términos del artículo 5º inciso c) de la ley 23737, a la pena de cuatro años de prisión y a Águeda Elizabeth Herrera; a Rubén Darío Sánchez; a Matías Hernán Duarte y a Gabriela Edith Molina, como autores penalmente responsables del delito de comercialización de estupefacientes, también en los términos del artículo 5º inciso c) de la ley 23737, a la pena de cuatro años de prisión.

Los hechos

Durante el año 2014, Diego Javier Belis comercializó estupefacientes en su domicilio de Antártida de la ciudad de San Nicolás y el 5 de diciembre de 2014, aproximadamente a las 22,50 personal judicial y policial al cumplir una orden de allanamiento en ese domicilio, constató que Belis, tenía en su poder, estupefacientes –cocaína- con fines de comercialización. Una mujer puso en conocimiento de la fiscalía que había sido víctima de amenazas por parte de Belis que pretendía que ella vendiera drogas para él.

Al realizar una indagación entre los vecinos del domicilio estos relacionaban al encartado con la venta y el consumo de drogas, agregando que observaban que concurrían numerosas personas permanentemente, señalando que el imputado está muy involucrado en esa actividad. Expresaron asimismo que antes trabajaba en fábrica pero que al momento de la investigación no lo estaba haciendo y que desconocían a qué se dedicaba. Los vecinos mencionaron que se lo veía en autos modernos, también que hicieron referencia a tiroteos a la vivienda relacionados exclusivamente con el tema drogas, lo que generaba temor en el vecindario ya que circulaban niños y temían por la integridad física de los mismos. Asimismo, comentaron que continuamente se veían operativos policiales en la vivienda.

Más venta

Desde mediados del año 2014 y hasta el 5 de diciembre de 2014 Rubén Darío Sánchez y Águeda Elizabeth Herrera comercializaron estupefacientes en su domicilio sito en calle J.R. Núñez de la ciudad de San Nicolás y en la forma de delivery.

Todo empezó con la denuncia de un hombre que puso en conocimiento de la policía que su pareja le había contado que su madre, Águeda Elizabeth Herrera, y su concubino, Rubén Darío Sánchez, quienes vivían en Barrio Suizo, comercializaban estupefacientes traídos de la ciudad de Rosario a través de la pareja de un detenido en la UP 3 de San Nicolás y que también su novia manifestaba que los estupefacientes los ocultaban en el cuerpo o en el de los menores y que además sustraían animales. La instructora judicial dio cuenta de que una persona manifestaba haber presenciado cuando dos personas se habían hecho presentes en el domicilio antes referido a los fines de adquirir estupefacientes.

También en el juicio se probó que desde mediados de 2014 y hasta el 5 de diciembre de 2014 Matías Hernán Duarte comercializó estupefacientes en su domicilio sito en Las Heras de San Nicolás y en la modalidad delivery. Las constancias del legajo indicaban que al secuestrársele el teléfono celular al coimputado, se constató que en el directorio agendado el teléfono celular surgen mensajes de texto enviados y recibidos que infieren la comercialización de estupefacientes tanto por parte del imputado como así también por el nombrado N.N. Matías.

Por otra parte, desde mediados de 2014 y hasta el 5 de diciembre de 2014 Gabriela Edith Molina comercializó estupefacientes en su domicilio sito en calle Morbidoni de San Nicolás. Molina estaba casada con Rubén Darío Vivas, detenido a la época del hecho en la Unidad Penal 3 de San Nicolás y que ella residía en el domicilio de Morbidoni de San Nicolás con sus hijos y sus padres.  A través de comunicaciones telefónicas establecía transacciones relativas a la venta de estupefacientes, utilizando lenguaje encubierto, y vinculada también con los coimputados Belis y Duarte.

EL NORTE

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