Claudio «Pepino» Napolitano, de 45 años, había sido condenado en 1996 a 25 años de cárcel tras haber violado a 7 mujeres en un mes. Sin embargo, a los siete años fue beneficiado por la vieja ley del dos por uno, y salió en libertad. Tras ello, comenzó a vivir en la Patagonia, aunque volvía a Mar del Plata asiduamente. Las denuncias por violaciones volvieron y la forma de actuar del agresor era igual en todos los casos. De hecho, entre septiembre de 2012 y febrero de 2013, cinco mujeres denunciaron abusos y una forma de abordarlas idéntica: «Aparentá que somos novios… abrazame». El último miércoles, la fiscal María Isabel Sánchez solicitó la pena de 50 años de prisión efectiva por el delito de abuso sexual agravado por acceso carnal, uso de arma de fuego y ultrajante.