Francisco Ramírez, de 21 años, “Pancho” para sus amigos, trabajaba de cadete para una casa de comidas, era vecino de barrio Cavalli y amante irónicamente de las motos, que hacía dos años había sufrido un grave accidente con su motocicleta debiendo ser internado de gravedad durante un largo tiempo.
Justamente una moto, esa que hoy le costó la vida.
Francisco tuvo una segunda oportunidad y la vida esta vez no le tuvo piedad, no lo perdonó.
Una vez más, a pocos meses de ser intervenido con una placa en el cráneo para que lo ayudara a recuperarse de ese viejo siniestro que lo había dejado malherido, Francisco volvió a salir con su moto y tuvo otro accidente contra otra moto en el que iban dos oficiales de Prefectura.
Aparentemente iba sin casco, y en esta oportunidad no logró ganarle a la muerte.
Ayer a la madrugada en el Hospital San Felipe fue cuando se produjo el deceso de Francisco Ramírez, luego de estar días peleando por su vida en terapia intensiva.
El joven se encontraba internado a raíz de ese fatídico accidente de tránsito ocurrido en la intersección de las calles Boer y Somoza, entre una Gilera Smash, conducida por un numerario de Prefectura Naval Argentina, que sufrió lesiones de carácter leves, y una Honda, CG Titán, de 125 c/c., en la que se transportaba.
En ese momento sufrió lesiones de carácter graves, consistentes en fractura parietal transversal con hematoma subdural lineal y edema.